Otras maneras de usar la boca - Rupi Kaur
martes, 21 de mayo de 2019
La dicha
Como un náufrago,
uno siempre está solo
en el mundo
interminable
sin memoria
sin nada más.
Es la dicha
absorta.
El testigo
sucediendo sin prisa
mientras dura.
¿Qué estás haciendo vos?
La dicha.
Alcanza con que estés
sin trabas
irrenunciable
en el mundo.
Yo no te pido nada
gastado y destrozado porque
uno siempre está solo.
Es la dicha
colmada
eterna
testigo juez y dios
de su propio destino.
Es la dicha
con fervor
repitiendo mi nombre siete veces
con que sepas que estoy
sin límites
todas las materias desgarrantes
abrazando mi espalda
desaparecen.
Pasa el tiempo
miope el ojo
y el pelo encanecido
a veces
se siente que
está más solo.
Y es grave
y es una
la de los dos.
Pero sueño
con que seas
me seas
infinita.
Yo no te acepto nada
si no es total
¿Para qué todo?
Versos reordenados de Idea Villariño. Poemas: El testigo. Uno siempre está solo. La dicha. Sueño.
uno siempre está solo
en el mundo
interminable
sin memoria
sin nada más.
Es la dicha
absorta.
El testigo
sucediendo sin prisa
mientras dura.
¿Qué estás haciendo vos?
La dicha.
Alcanza con que estés
sin trabas
irrenunciable
en el mundo.
Yo no te pido nada
gastado y destrozado porque
uno siempre está solo.
Es la dicha
colmada
eterna
testigo juez y dios
de su propio destino.
Es la dicha
con fervor
repitiendo mi nombre siete veces
con que sepas que estoy
sin límites
todas las materias desgarrantes
abrazando mi espalda
desaparecen.
Pasa el tiempo
miope el ojo
y el pelo encanecido
a veces
se siente que
está más solo.
Y es grave
y es una
la de los dos.
Pero sueño
con que seas
me seas
infinita.
Yo no te acepto nada
si no es total
¿Para qué todo?
Versos reordenados de Idea Villariño. Poemas: El testigo. Uno siempre está solo. La dicha. Sueño.
La hoja que nunca pude quemar
¿Por qué después de todo este tiempo todavía no puedo perdonarte?
¿Tanto me rompiste?
¿O acaso soy yo la que no puede perdonarse a sí misma?
Por dejarte dañarme así, justo a mí, que me creo tan fuerte.
No te perdono haber hecho que me sienta inferior,
insuficiente,
que hayas jodido mi mente.
En todo este tiempo,
me pregunto si alguna vez apoyaste la cabeza en la almohada
y pensaste en mí,
en todo lo que me lastimaste.
Porque yo entiendo que me dejes de querer,
todo tiene su final y eso lo sé.
lo comprendí.
Pero era innecesario que me rompas de esa manera,
que no respetes nada de lo que pasamos.
No te perdono por reflejar todo el odio y las injusticias de tu vida
en mí;
porque yo de verdad no hice otra cosa que no sea
amarte de la única manera que sabía hacerlo.
¿Alguna vez seré lo suficientemente valiente?
lunes, 6 de mayo de 2019
[te] quiero
Quiero besarte esos rulos rebeldes
esos ojos cansados
y esa boca que mastica veneno
pero escupe poesía.
Quiero besarte ese cuello
por el que recorre tu verdad
y esas clavículas
que le están gritando al mundo
por libertad.
Quiero besarte esa tinta del pecho
porque amo hasta tu pasado;
sentir el sabor de tu corazón
y esa misma sangre
- que recorre también mis venas -
Quiero besarte cada tatuaje
para poder comprenderlos,
y quiero tus dedos en mi boca
para que toques mis cuerdas vocales
y me conviertas en música.
Quiero besar tu estómago
lleno de demonios,
conocerlos y hacerme amiga de ellos
porque también son parte de tu ser.
Quiero besarte el alma
(y las entrañas)
quiero impregnarme de tu voz
y de tus ideas.
Quiero besarte en la oscuridad
porque sé que es tu lugar seguro
ya que vivís en una casa
con solo tres paredes.
Quiero besarte,
saborearte,
conocerte,
escribirte,
y dejarte libre.
Solo quiero intentar curarte,
un pedazito,
que el resto se convierta en verso
asi lo podemos soltar.
Quiero besarte con mis ojos
con mis oídos
y con mi piel.
Pero nunca poseerte.
- eternamente enamorada de vos, mi ángel.
que tu música, que tu alma, tu voz (y tus ojos escupiendo realidad) nunca dejen de inspirarme.
viernes, 19 de abril de 2019
Recordándote
El tiempo pasa y te vas desvaneciendo rápido (pero no lo suficiente)
Todavía me cuesta entender la complejidad del corazón (del cerebro), al leer todas las palabras que te dedique y sentirme tan distante a esa persona que estaba enamorada de vos. Y yo que pensaba que si era amor entonces no podía desaparecer, escuche decir a Juan Solá, que no se termina sino que muta, quizás a una forma en la que el "amor romántico" no lo reconoce, entonces es como si pasara a ser otra cosa distinta. Pero todavía es, y lo sé porque aunque hayan pasado meses, todavía me revuelve el estomago ver una foto tuya.
Pero esto es lo que pasa.
Empieza mi día, miro mi celular, no hay mensajes de buen día hoy, no está tu mensaje en realidad. Así que me levanto, me preparo un té verde y escucho mi radio favorita a las nueve de la mañana. Miro el cielo, hoy va estar fresquito. Mejor me llevo una campera más abrigada. Salgo de casa tranquila, lista para llevarme el mundo por delante. Olvido como solías llamarme ¿amor? ¿bebé? ¿linda?, no sé. Me pongo los auriculares.
Estoy en la facultad, uno de mis lugares favoritos en el mundo. La gente tirada en el pasto leyendo, un chico tocando la guitarra abajo del sol, los perros paseando sin correas. Me compro café, saludo a mi compañera, me pongo el guardapolvo y entramos al laboratorio. Cada día me fascina más la ciencia, es como mi magia personal. Me olvido de las películas que te gustaban mirar y de tu canción favorita. Tomo notas sobre los enlaces hidrocarbonados.
Mi mentora y amiga, Lorenzo, me regalo libros nuevos. Los termino en una semana, leo en mi casa, en cafeterías, en la plaza, insisto en leer en el colectivo aunque sé que me hace doler la cabeza. Hago anotaciones, donde haya letras es donde pertenezco. Me compro lapiceras y cuadernillos nuevos. Me emociono leyendo a Belen Lopez Peiró y es un honor conocer el trabajo de Milan Kundera. Se me olvida el color de tus ojos y el corte de pelo que tenías la última vez que te vi. Paso a la siguiente página.
Voy a conciertos, lloro escuchando a Ed Sheeran en vivo y le juro amor eterno a Matty Healy. Grito escuchando las guitarras de Arctic Monkeys, el mejor show de mi vida. Las canciones suenan a la par con mi ritmo cardíaco, me duelen los pies de tanto saltar pero mi alma ya esta despegada de mi cuerpo desde que las luces del escenario se prendieron. Que me falte todo, menos la música, pienso. Y me olvido del sonido de tu voz, no me acuerdo de los gestos que hacías para explicar algo. Grito otra vez, se viene Arabella.
Vamos al cine con mi hermano, como los viejos tiempos. Yo invito la película y él paga la comida después. Hablamos de política, de música, de feminismo, y de la última temporada de Game of Thrones. La persona que más amo en el mundo y el único hombre que nunca (todavía) me rompió el corazón. Me cuenta sobre el podcast de cine que descubrió hace poco, lo escucho completo por el resto de la semana. Me encanta. Y me olvido como se llamaba tu hermana y que te gustaba hacer por las tardes. Empiezo una serie nueva.
Llego a casa, me reciben mis perros. Me explota el corazón de amor. Mi mamá hizo milanesas, hoy juega River así que vino mi papá a visitarnos. Nos reímos los cuatro, los seis.
Me acuesto en mi cama y quiero extrañarte pero no me acuerdo como se sentía tu tacto. No me acuerdo que hacíamos los domingos a la noche, ni de que hablábamos antes de irnos a dormir.
Y yo que pensaba que nunca iba a poder soltarte, pero aunque no lo quiera, mi memoria ya esta llena de nuevos recuerdos que ahora son más importantes, los poemas de Elvira Sastre o la risa de mi mejor amiga.
Me levanto al día siguiente, me preparo un té verde.
Ni siquiera miro el celular antes de salir de casa.
Todavía me cuesta entender la complejidad del corazón (del cerebro), al leer todas las palabras que te dedique y sentirme tan distante a esa persona que estaba enamorada de vos. Y yo que pensaba que si era amor entonces no podía desaparecer, escuche decir a Juan Solá, que no se termina sino que muta, quizás a una forma en la que el "amor romántico" no lo reconoce, entonces es como si pasara a ser otra cosa distinta. Pero todavía es, y lo sé porque aunque hayan pasado meses, todavía me revuelve el estomago ver una foto tuya.
Pero esto es lo que pasa.
Empieza mi día, miro mi celular, no hay mensajes de buen día hoy, no está tu mensaje en realidad. Así que me levanto, me preparo un té verde y escucho mi radio favorita a las nueve de la mañana. Miro el cielo, hoy va estar fresquito. Mejor me llevo una campera más abrigada. Salgo de casa tranquila, lista para llevarme el mundo por delante. Olvido como solías llamarme ¿amor? ¿bebé? ¿linda?, no sé. Me pongo los auriculares.
Estoy en la facultad, uno de mis lugares favoritos en el mundo. La gente tirada en el pasto leyendo, un chico tocando la guitarra abajo del sol, los perros paseando sin correas. Me compro café, saludo a mi compañera, me pongo el guardapolvo y entramos al laboratorio. Cada día me fascina más la ciencia, es como mi magia personal. Me olvido de las películas que te gustaban mirar y de tu canción favorita. Tomo notas sobre los enlaces hidrocarbonados.
Mi mentora y amiga, Lorenzo, me regalo libros nuevos. Los termino en una semana, leo en mi casa, en cafeterías, en la plaza, insisto en leer en el colectivo aunque sé que me hace doler la cabeza. Hago anotaciones, donde haya letras es donde pertenezco. Me compro lapiceras y cuadernillos nuevos. Me emociono leyendo a Belen Lopez Peiró y es un honor conocer el trabajo de Milan Kundera. Se me olvida el color de tus ojos y el corte de pelo que tenías la última vez que te vi. Paso a la siguiente página.
Voy a conciertos, lloro escuchando a Ed Sheeran en vivo y le juro amor eterno a Matty Healy. Grito escuchando las guitarras de Arctic Monkeys, el mejor show de mi vida. Las canciones suenan a la par con mi ritmo cardíaco, me duelen los pies de tanto saltar pero mi alma ya esta despegada de mi cuerpo desde que las luces del escenario se prendieron. Que me falte todo, menos la música, pienso. Y me olvido del sonido de tu voz, no me acuerdo de los gestos que hacías para explicar algo. Grito otra vez, se viene Arabella.
Vamos al cine con mi hermano, como los viejos tiempos. Yo invito la película y él paga la comida después. Hablamos de política, de música, de feminismo, y de la última temporada de Game of Thrones. La persona que más amo en el mundo y el único hombre que nunca (todavía) me rompió el corazón. Me cuenta sobre el podcast de cine que descubrió hace poco, lo escucho completo por el resto de la semana. Me encanta. Y me olvido como se llamaba tu hermana y que te gustaba hacer por las tardes. Empiezo una serie nueva.
Llego a casa, me reciben mis perros. Me explota el corazón de amor. Mi mamá hizo milanesas, hoy juega River así que vino mi papá a visitarnos. Nos reímos los cuatro, los seis.
Me acuesto en mi cama y quiero extrañarte pero no me acuerdo como se sentía tu tacto. No me acuerdo que hacíamos los domingos a la noche, ni de que hablábamos antes de irnos a dormir.
Y yo que pensaba que nunca iba a poder soltarte, pero aunque no lo quiera, mi memoria ya esta llena de nuevos recuerdos que ahora son más importantes, los poemas de Elvira Sastre o la risa de mi mejor amiga.
Me levanto al día siguiente, me preparo un té verde.
Ni siquiera miro el celular antes de salir de casa.
lunes, 8 de abril de 2019
La nena de ojos celestes
Hace unos meses me fui de vacaciones. Volví a Corrientes que es mi lugar seguro donde estoy rodeada de mi familia (que ellas son mi casa).
Me encontré con una sobrinita lejana que no conocía, estuve con ella cinco minutos nada más mientras viajábamos.
"¿Cómo te llamas?" me preguntó
Brenda, le dije. ¿Y vos?
"Yo Melody ¿a vos qué es lo que más te gusta?"
¿Cómo lo que más me gusta?¿De qué?
"De todo ¿qué es lo que más te gusta en la vida?" me dijo, y ya no supe que responderle.
Me quede en blanco mientras ella me miraba atentamente.
Tiene seis años.
Y me dejo sin palabras.
Desde ese momento sigo intentando descubrir que es lo que más me gusta en la vida, porque aunque sea una pregunta tan general, nunca me puse a pensar al respecto.
Así que este texto es para vos, Melody, para tus bucles rubios y tus ojos celestes que me iluminaron hasta el alma.
Me gusta mucho ir a conciertos, probablemente sean mis experiencias favoritas en el mundo, porque me apasiona la música de una manera que todavía no puedo explicar. No sé cantar, no sé bailar ni tocar ningún instrumento, pero los sonidos me llevan a otra parte, me curan un poquito cada día.
Me gusta la lluvia, me fascina, me trasmite paz. Es algo tan natural pero todavía me sigo sorprendiendo cada vez que la siento, que la escucho. Me quedo mirando maravillada siempre. Me parece una expresión hermosa de la naturaleza que no me deja de asombrar.
Me gusta muchísimo escribir sobre absolutamente cualquier cosa. Me gusta hacer tangible todo lo abstracto que está dentro de mi cabeza. Escribo en la computadora, en mi celular, en cuadernos, a veces hasta en los libros. Escribo sobre lo escrito y después analizo todo eso otra vez en una hoja. Estoy enamorada de las letras aunque sé que somos esclavos de las palabras. Pero sigo intentando encontrar mi libertad acá, porque nunca más los voy a dejar callarme.
Me gusta hacer reír a la gente y me gustan las personas como vos, que me inspiran y me hacen repensarme, abrir la mente, redescubrirme.
Gracias, espero que sigas disfrutando bailar al compás de los tambores de los carnavales e impresionando a la gente con esa sonrisa y tus preguntas inesperadas.
Ojala siempre estés rodeada de cosas que te gusten y descubras alguna nueva cada día.
Nos vemos a la vuelta.
Me encontré con una sobrinita lejana que no conocía, estuve con ella cinco minutos nada más mientras viajábamos.
"¿Cómo te llamas?" me preguntó
Brenda, le dije. ¿Y vos?
"Yo Melody ¿a vos qué es lo que más te gusta?"
¿Cómo lo que más me gusta?¿De qué?
"De todo ¿qué es lo que más te gusta en la vida?" me dijo, y ya no supe que responderle.
Me quede en blanco mientras ella me miraba atentamente.
Tiene seis años.
Y me dejo sin palabras.
Desde ese momento sigo intentando descubrir que es lo que más me gusta en la vida, porque aunque sea una pregunta tan general, nunca me puse a pensar al respecto.
Así que este texto es para vos, Melody, para tus bucles rubios y tus ojos celestes que me iluminaron hasta el alma.
Me gusta mucho ir a conciertos, probablemente sean mis experiencias favoritas en el mundo, porque me apasiona la música de una manera que todavía no puedo explicar. No sé cantar, no sé bailar ni tocar ningún instrumento, pero los sonidos me llevan a otra parte, me curan un poquito cada día.
Me gusta la lluvia, me fascina, me trasmite paz. Es algo tan natural pero todavía me sigo sorprendiendo cada vez que la siento, que la escucho. Me quedo mirando maravillada siempre. Me parece una expresión hermosa de la naturaleza que no me deja de asombrar.
Me gusta muchísimo escribir sobre absolutamente cualquier cosa. Me gusta hacer tangible todo lo abstracto que está dentro de mi cabeza. Escribo en la computadora, en mi celular, en cuadernos, a veces hasta en los libros. Escribo sobre lo escrito y después analizo todo eso otra vez en una hoja. Estoy enamorada de las letras aunque sé que somos esclavos de las palabras. Pero sigo intentando encontrar mi libertad acá, porque nunca más los voy a dejar callarme.
Me gusta hacer reír a la gente y me gustan las personas como vos, que me inspiran y me hacen repensarme, abrir la mente, redescubrirme.
Gracias, espero que sigas disfrutando bailar al compás de los tambores de los carnavales e impresionando a la gente con esa sonrisa y tus preguntas inesperadas.
Ojala siempre estés rodeada de cosas que te gusten y descubras alguna nueva cada día.
Nos vemos a la vuelta.
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