viernes, 11 de abril de 2025

Perdón

Cocinándome la cena, por primera vez en mi nuevo hogar. Escucho la playlist que me hizo Pau, donde sigue agregando canciones, me pregunto cuanto tardará en olvidarme (no quiero ser muy egoísta, solo espero que no sea tan pronto) Yo le dije "cualquier cosa sabes donde encontrarme" acá, intentando esconderme del mal, convertirme en agua, ser otra persona, o mejor, no ser.

Me queda el resto de sus besos en las pupilas, no estoy tan pura, todavía me alimento de los recuerdos.

A penas paso más de una semana. También le respondo a Alan, en un eterno de todo lo que hubiera podido ser si tan solo yo fuera otra persona.

Pero estoy acá y la vida por fin es hermosa. El tiempo no paso, pero ya tengo la certeza de que no hay vuelta atrás. Me asusta porque ya sé todo lo que va a suceder. No las nimiedades, pero si que mi crecimiento es abismal, que estando sola me encuentro.

Perdón ma, yo también te extraño. Y te confieso que por primera vez no siento la necesidad de estar en otro lugar.

Ya no puedo escribir, tome demasiado vino, es que no tengo la compañía de nadie esta noche, más que todos mis fantasmas que no dejan de festejarme y ojala pudieran abrazarme porque para sorpresa de nadie hace demasiado frío en este sur.

Alguna vez fui un intento de poeta, ahora ya no sé ni hablar, a penas puedo decir algo. Apenas puedo existir. Espérame, por favor mi amor, ya vuelvo.

domingo, 23 de marzo de 2025

La eternidad de lo efimero

 Asciendo hacia el camino de la locura, intentando avanzar, no caer en el pozo de la soberbia. Dejándome sorprender, quizás por primera vez, tal vez la última.

Me guían mis poetas suicidas, no conozco el miedo. Somos alimento de la incertidumbre. Mis compañeras y yo, rumbo a lo desconocido.

Mis pies se desangran, se descosen, soy una ex forma humana. Algo parecido al recuerdo de nuestros lentes (¿o eran dientes?) chocando, una y otra vez cada vez que intentábamos besarnos. Me desarmo y eso no me detiene. ¿No serás demasiado autoreferencial?

Este país que me duele en todo el cuerpo, no hay aire que respirar solo ácido. Reina la violencia y el Estado nos abandona. No podría escapar aunque pudiera, esto lo llevo en la sangre. Mi persona es ese puño, el símbolo de la lucha pero ya no más el paso en la avenida. 

Todo lo que sé sobre el cariño quedo flotando en un mate de Almagro. Soy esta transición, perdóname por jurarte la eternidad de mi amor efímero.  Perdóname, si podes. Yo todavía no lo hago.

jueves, 30 de enero de 2025

Lo que se va y se queda

 Te mentí, en realidad no quiero ser poeta, quiero ser amada. Y tal vez es justo ese el deseo que me condena. Muchos quieren ser millonarios o caminar por tierras incógnitas, quieren la gloria o tener siempre la razón. Pero mi pedido es mucho más especifico, casi que inalcanzable.

Solo me queda el final de las cosas. Todo lo inconcluso y principalmente lo que nunca fue, que es mi mástil de falsa nostalgia.

Me llevo unos libros mientras lloro por los que dejo. Unas bufandas para cuando conozca la nieve y unos vestidos para caminar al lado del río ¿Qué más? ¿Qué partes llevo de mí? ¿Qué pasado elijo abandonar?

Respirando en la oscuridad, abrazándome al silencio. Tengo que escribir, es lo único que va a mantenerme viva. Es el único calor, solo me acompañan las palabras, las que me llevo y las que invento.

Algunas que pienso abandonar como subte, transferencia o monedita. Otras que pretendo abrazar: camino, sol, papá.

Pidiendo que venga a verme, rogando por una despedida. Te prometo que esta vez si los dejo ir. Una última vez.

sábado, 4 de enero de 2025

Primer paso

Miro el departamento, pero lo interesante es que me devuelve esa mirada. Esa calidez que construí día tras día, con pequeñas cosas bonitas que crearon el todo que es mi casa. Y no paro de pensar, en lo mucho que lo voy a extrañar, aunque un poco ya me esta despidiendo, es el peso de la vida, se caen la puerta de los muebles y entra humedad por el baño. Me tengo que ir, ya fue suficiente.

Anoche fumaba en el balcón, actualmente casi que mi lugar favorito en el mundo. Es solo una transición, aunque volver a caos me abruma y me entristece, es un paso, no mi destino. Me repito. Ya tendré mi días de calma, de soledad infinita, de reconstruir mi hogar.

Me mira Patti Smith desde la columna, con Virginia Woolf y los cuadros de Cometierra. La heladera llena de fotos de quienes amo, la bandera de argentina colgada detrás mío y las cartas de amor acompañándome en este sillón, por primera vez orgullosa y feliz del lugar en que vivo, donde me gustaría invitar a reír a todas mis amigas.

Ayer le dije Sayu "voy a renunciar" y me empezó a temblar la voz ¿Acaso no puedo hacer nada sin llorar? Dar declaraciones es el primer paso, el segundo es hacerlo. Y aunque parezca aterrador elegir el camino de la incertidumbre, estoy cansada de esta zona de confort que ni siquiera me es cómoda. Ya estuve demasiado tiempo en el mismo lugar, es hora de irme.

Ya lo hice una vez, cuando elegí un departamento en un barrio que jamás había pisado y firme un contrato de hacerme cargo de mi misma. ¿Para qué pensarlo tanto? Una vez que aparece la idea en mi cabeza, no queda más que cumplirla, que hacer todo lo necesario para llegar hasta ella. Después me sentaré, en este mismo sillón (pero en otra casa, en otra provincia) a escribir sobre todo lo que conseguí, sobre como lo puedo todo.

No tengo miedo, tengo sed de vida.  

jueves, 19 de diciembre de 2024

 Hoy fue un día de revelaciones: No me quiere.

Un poco lo sospechaba, pero una vive por esa esperanza, la pequeña pero eterna duda del ¿qué pasaría si? Pero la realidad es que no. Podría cambiarlo todo, pero no sucede, entonces sigue todo igual.

Es hora de generar lo cambios de los que tanto hablo.

miércoles, 11 de diciembre de 2024

La pesada herencia

 Soy esta. Esta sensibilidad que estalla, esta risa y estas lágrimas.

Soy los comentarios ingeniosos para hacerte reír pero también soy este llanto ahogado. Esta tristeza incontenible y este poder inmanejable.

Bebé, yo también le rezo a la luna. Y también saldría corriendo de mí si pudiera. Me escaparía, tal vez fuera más fácil si pudiera conformarme, con estar bien a veces, si tener cosas lindas fuera suficiente. Pero me da vértigo el mundo que todavía no conozco, miedo de morir sin haber visto todas las estrellas extintas.

¿Por qué no puedo ser así de fuerte? Como todo ellos, que caminan por la ciudad sin mostrar sus tormentas. ¿Es sana esta ambición que me carcome? ¿Qué no me permite disfrutar de mi día a día? Mi virtud es ese castigo, de correr bulliciosamente detrás y siempre detrás de los sueños de silencio, exigiéndoles que se queden conmigo, que se fusionen con mi garganta, que me vuelvan la persona que quiero ser. Pero soy incansablemente yo.

Todo lo que consumo parece irreal, el miedo de convertirme en una inteligencia artificial. La pesadilla de que nada vuelva a ser autentico y de ahí viene el irme corriendo hacia la naturaleza. Perderme en el bosque y nadar en las montañas, que no puedan alcanzarme.

Lo único que no cesa es el vacío. El resto todo termina, es finito como la humanidad. 

Creo que somos los últimos románticos, vos y yo, pa, tomando vino en búsqueda de sentir algo real. En conmemoración de los amigos que amamos, de las guerras que no peleamos y de las mujeres que nunca pudimos besar. Ser Benitez es esto.

sábado, 2 de noviembre de 2024

Gran amigo, gran amor


 

Sucedió lo que tantos años esperé, le pregunté en la oscuridad de su cama ¿Ya decidiste qué vas a hacer? Sí, me dijo. Me besó. Y desde ese momento mis alarmas no hacen más que sonar, que advertirme, que abrumarme.

Fue como si nos conociéramos de vidas pasadas, no me imaginaba que iba a haber tanto química, me confiesa entonces, también, de todas las veces que imaginó ese momento. Yo sabía que iba a pasar, fue mi declaración, mi maldición es siempre saberlo. Estando ahí, entre sus brazos y sus susurros de deseo, yo estaba ahí pero él no me veía. No soy una opción.

Viene corriendo hacia mi, sí (finalmente) pero llamándome por otro nombre, por el nombre de la mujer que ama. 

¿Y qué hago yo ahí? Me obligo a extasiarme de él, de acariciar sus puntos débiles, de escucharlo en su vulnerabilidad, de llevarlo a mi locura. De extraer algo de su cariño, probar aunque sea un poco  de su verdadera esencia antes de salir corriendo, antes de mi huida, de mi destierro.

Lo más doloroso es que sería capaz de ignorar el hecho de que no me ame, solo para tenerlo cerca un ratito más. ¿Pero cómo podría perdonarme eso? A los dioses no les debo nada, pero a mi cuerpo, una explicación. 

No quiero comer, no quiero dormir. Quiero sobrevivir a este sentimiento.

¿Pero cómo puede ser mentira?  Si yo presté atención a cada uno de sus latidos. Me dijo que tenía buena memoria, que se acordaba exactamente la canción que sonaba la primera vez que salimos, hace siete años atrás, cuando él no se había enamorado y yo todavía creía. Pero no podemos seguir alimentándonos de ese pasado tan remoto, tan inocente.

Es que no vine hasta acá para ser el vacío que te llene de la mujer de tu vida. Yo quiero ser el amor de tu vida, quiero ocupar espacio, quiero que me hagas grande con vos. Pero me toca aceptarte solo de a ratitos, robarte hasta que llegue el amanecer. Lo bueno es que siempre llega, lo malo es que cada día se va.

Entendí que tampoco va a ser en esta vida. Me voy silbando y sin rencor, mi gran amigo, mi gran amor.