miércoles, 16 de abril de 2025

C II

Es la segunda vez que intento escribir esto, sin gritar, sin patalear, sin llorar.

Me acuerdo perfectamente el momento en que te jure mi amor eterno. Fue en el baño de nuestro primer puerca, nuestra primera salida (de a tres). No sé cuantos tequilazos íbamos, pero sé que antes de entrar me agarraste la campera y después vigilaste la puerta como hacen las amigas, ahí supe que eras una de ellas, de las personas que me sabían antes siquiera de que yo me percatara, me di cuenta de que estabas siendo inclusive antes de que yo te bautizara. Así ocurren los amores inolvidables, sin esperarlo.

Desde ese momento ya no lleve la cuenta. Fuimos sí, la una para la otra. La charla interminable e ininterrumpida, por días, meses. Mi verdadera compañera, de almuerzos, de risas, de llanto. La única que era mi certeza, todo lo demás se desvanecía.

Ese día que fue el peor de todos, tu único mensaje ¿entramos juntas? entrelazadas como una sola, doliendo como una sola. Abrazadas en frente de él, la verdadera despedida, hasta que agotada me acosté en tu cama a llorar y vos, siempre vos, estuviste ahí para ofrecerme una ducha caliente y el abrazo salvador. Otra vez conociéndome, sabiendo lo que necesitaba sin decirlo. Nos comunicábamos con la mente o con la mirada.

Hubo un pequeño gran tiempo en que pensé que estaba enamorada de vos, ahora estoy segura. De eso me di cuenta en el 34, alguna noche que volvíamos cantando vas a quedar como Ali o tal vez, ese día después de los mil fernet y las mil batallas, que sin conseguir asiento nos sosteníamos la una a la otra, yo te besaba las mejillas, la frente, la nariz, confesándote "te amo, te amo, te amo"

Mi amiga de herida abierta, cómo es que la mía sigue a carne viva y la tuya ya haya cicatrizado ¿te la maquillaste? Perdí la habilidad de leerte y en tu momento de brillar te olvidaste de mirarme.

Que injusto es que venga a reclamar algo después de haber tomado una y otra vez la elección que más te moleste, que más te lastime. Y me repito como un mantra que las amigas verdaderas no deberían hacerte llorar (tantas veces) Pero qué vamos a saber nosotras de eso, después del duelo, después de el abandono definitivo.

Yo escribo porque no sé hacer otra cosa con mi dolor. Esta noche, que me descubro fuera de tu vista, voy a confesarte que de todos los corazones rotos, el tuyo es el único del que prometo recuperarme. Algún día vas a dejar de dolerme, voy a perdonarme y a perdonarte. Te prometo, bajo estas estrellas del olvido, que este no es el final.

Desde la distancia sigo repitiendo te amo, te amo, te amo.

viernes, 11 de abril de 2025

Perdón

Cocinándome la cena, por primera vez en mi nuevo hogar. Escucho la playlist que me hizo Pau, donde sigue agregando canciones, me pregunto cuanto tardará en olvidarme (no quiero ser muy egoísta, solo espero que no sea tan pronto) Yo le dije "cualquier cosa sabes donde encontrarme" acá, intentando esconderme del mal, convertirme en agua, ser otra persona, o mejor, no ser.

Me queda el resto de sus besos en las pupilas, no estoy tan pura, todavía me alimento de los recuerdos.

A penas paso más de una semana. También le respondo a Alan, en un eterno de todo lo que hubiera podido ser si tan solo yo fuera otra persona.

Pero estoy acá y la vida por fin es hermosa. El tiempo no paso, pero ya tengo la certeza de que no hay vuelta atrás. Me asusta porque ya sé todo lo que va a suceder. No las nimiedades, pero si que mi crecimiento es abismal, que estando sola me encuentro.

Perdón ma, yo también te extraño. Y te confieso que por primera vez no siento la necesidad de estar en otro lugar.

Ya no puedo escribir, tome demasiado vino, es que no tengo la compañía de nadie esta noche, más que todos mis fantasmas que no dejan de festejarme y ojala pudieran abrazarme porque para sorpresa de nadie hace demasiado frío en este sur.

Alguna vez fui un intento de poeta, ahora ya no sé ni hablar, a penas puedo decir algo. Apenas puedo existir. Espérame, por favor mi amor, ya vuelvo.

domingo, 23 de marzo de 2025

La eternidad de lo efimero

 Asciendo hacia el camino de la locura, intentando avanzar, no caer en el pozo de la soberbia. Dejándome sorprender, quizás por primera vez, tal vez la última.

Me guían mis poetas suicidas, no conozco el miedo. Somos alimento de la incertidumbre. Mis compañeras y yo, rumbo a lo desconocido.

Mis pies se desangran, se descosen, soy una ex forma humana. Algo parecido al recuerdo de nuestros lentes (¿o eran dientes?) chocando, una y otra vez cada vez que intentábamos besarnos. Me desarmo y eso no me detiene. ¿No serás demasiado autoreferencial?

Este país que me duele en todo el cuerpo, no hay aire que respirar solo ácido. Reina la violencia y el Estado nos abandona. No podría escapar aunque pudiera, esto lo llevo en la sangre. Mi persona es ese puño, el símbolo de la lucha pero ya no más el paso en la avenida. 

Todo lo que sé sobre el cariño quedo flotando en un mate de Almagro. Soy esta transición, perdóname por jurarte la eternidad de mi amor efímero.  Perdóname, si podes. Yo todavía no lo hago.

jueves, 30 de enero de 2025

Lo que se va y se queda

 Te mentí, en realidad no quiero ser poeta, quiero ser amada. Y tal vez es justo ese el deseo que me condena. Muchos quieren ser millonarios o caminar por tierras incógnitas, quieren la gloria o tener siempre la razón. Pero mi pedido es mucho más especifico, casi que inalcanzable.

Solo me queda el final de las cosas. Todo lo inconcluso y principalmente lo que nunca fue, que es mi mástil de falsa nostalgia.

Me llevo unos libros mientras lloro por los que dejo. Unas bufandas para cuando conozca la nieve y unos vestidos para caminar al lado del río ¿Qué más? ¿Qué partes llevo de mí? ¿Qué pasado elijo abandonar?

Respirando en la oscuridad, abrazándome al silencio. Tengo que escribir, es lo único que va a mantenerme viva. Es el único calor, solo me acompañan las palabras, las que me llevo y las que invento.

Algunas que pienso abandonar como subte, transferencia o monedita. Otras que pretendo abrazar: camino, sol, papá.

Pidiendo que venga a verme, rogando por una despedida. Te prometo que esta vez si los dejo ir. Una última vez.

sábado, 4 de enero de 2025

Primer paso

Miro el departamento, pero lo interesante es que me devuelve esa mirada. Esa calidez que construí día tras día, con pequeñas cosas bonitas que crearon el todo que es mi casa. Y no paro de pensar, en lo mucho que lo voy a extrañar, aunque un poco ya me esta despidiendo, es el peso de la vida, se caen la puerta de los muebles y entra humedad por el baño. Me tengo que ir, ya fue suficiente.

Anoche fumaba en el balcón, actualmente casi que mi lugar favorito en el mundo. Es solo una transición, aunque volver a caos me abruma y me entristece, es un paso, no mi destino. Me repito. Ya tendré mi días de calma, de soledad infinita, de reconstruir mi hogar.

Me mira Patti Smith desde la columna, con Virginia Woolf y los cuadros de Cometierra. La heladera llena de fotos de quienes amo, la bandera de argentina colgada detrás mío y las cartas de amor acompañándome en este sillón, por primera vez orgullosa y feliz del lugar en que vivo, donde me gustaría invitar a reír a todas mis amigas.

Ayer le dije Sayu "voy a renunciar" y me empezó a temblar la voz ¿Acaso no puedo hacer nada sin llorar? Dar declaraciones es el primer paso, el segundo es hacerlo. Y aunque parezca aterrador elegir el camino de la incertidumbre, estoy cansada de esta zona de confort que ni siquiera me es cómoda. Ya estuve demasiado tiempo en el mismo lugar, es hora de irme.

Ya lo hice una vez, cuando elegí un departamento en un barrio que jamás había pisado y firme un contrato de hacerme cargo de mi misma. ¿Para qué pensarlo tanto? Una vez que aparece la idea en mi cabeza, no queda más que cumplirla, que hacer todo lo necesario para llegar hasta ella. Después me sentaré, en este mismo sillón (pero en otra casa, en otra provincia) a escribir sobre todo lo que conseguí, sobre como lo puedo todo.

No tengo miedo, tengo sed de vida.  

jueves, 19 de diciembre de 2024

 Hoy fue un día de revelaciones: No me quiere.

Un poco lo sospechaba, pero una vive por esa esperanza, la pequeña pero eterna duda del ¿qué pasaría si? Pero la realidad es que no. Podría cambiarlo todo, pero no sucede, entonces sigue todo igual.

Es hora de generar lo cambios de los que tanto hablo.

miércoles, 11 de diciembre de 2024

La pesada herencia

 Soy esta. Esta sensibilidad que estalla, esta risa y estas lágrimas.

Soy los comentarios ingeniosos para hacerte reír pero también soy este llanto ahogado. Esta tristeza incontenible y este poder inmanejable.

Bebé, yo también le rezo a la luna. Y también saldría corriendo de mí si pudiera. Me escaparía, tal vez fuera más fácil si pudiera conformarme, con estar bien a veces, si tener cosas lindas fuera suficiente. Pero me da vértigo el mundo que todavía no conozco, miedo de morir sin haber visto todas las estrellas extintas.

¿Por qué no puedo ser así de fuerte? Como todo ellos, que caminan por la ciudad sin mostrar sus tormentas. ¿Es sana esta ambición que me carcome? ¿Qué no me permite disfrutar de mi día a día? Mi virtud es ese castigo, de correr bulliciosamente detrás y siempre detrás de los sueños de silencio, exigiéndoles que se queden conmigo, que se fusionen con mi garganta, que me vuelvan la persona que quiero ser. Pero soy incansablemente yo.

Todo lo que consumo parece irreal, el miedo de convertirme en una inteligencia artificial. La pesadilla de que nada vuelva a ser autentico y de ahí viene el irme corriendo hacia la naturaleza. Perderme en el bosque y nadar en las montañas, que no puedan alcanzarme.

Lo único que no cesa es el vacío. El resto todo termina, es finito como la humanidad. 

Creo que somos los últimos románticos, vos y yo, pa, tomando vino en búsqueda de sentir algo real. En conmemoración de los amigos que amamos, de las guerras que no peleamos y de las mujeres que nunca pudimos besar. Ser Benitez es esto.