viernes, 25 de agosto de 2017

Ciclo.

Intentando encontrarle respuesta a todo, como siempre. Llegue a la conclusión que vos sos el big bang de toda mi persona, cómo fuiste evolucionando en distintos aspectos de mi vida para inconscientemente siempre estar presente.
Odio estar presa de este resentimiento. Sufro más que vos por no poder perdonarte, pero es que no soy yo la que tiene que hacerlo; es esa nena de ocho años a la que le rompiste el corazón incontables veces; y ella ya no está.
Me quede yo sola con esta tormenta dentro mío que destruye todo lo bueno, perpetuandome a lo dañado, a lo roto. Como si ésta alma tan estropeada pudiera salvar algo, salvar a alguien.
Después de años y años de entendimiento, de crecer, de tratar de superarte. Termino siendo igual que vos. Tantas idas y vueltas en una historia que termina siendo un puto circulo.
Toda esta tristeza que me recorre por las venas, las hago disolverse en alcohol cada fin de semana. Y todo lo que amo, es casi tan incurable como nosotros dos.
Te amo tanto, que después de todo ese dolor y toda la angustia; te sigo buscando en otras personas, en otras formas; pero nunca logro escaparme.
Es él, o sos vos, o es el otro; no importa porque acaba siendo todo lo mismo. Las desilusiones, las peleas, el amor incondicional, el veneno.
No puedo salir de este ciclo porque es parte de lo que soy; quizás por eso prefiero salvar a todo el mundo antes de fallar intentado salvarme a mí.
Desde que nací hasta el día de hoy tengo esta obsesión con todo lo que está corrompido, por ahí estoy buscando esas partes que me faltan, intentando sentirme completa de alguna manera.
Ahora entiendo, que quizás cuando logre perdonarte, finalmente dejarte ir; es en ese momento en el que voy a comenzar mi propio camino.



miércoles, 16 de agosto de 2017

Sobre idas y vueltas

Volviste tan repentinamente como te fuiste.
En menos de cinco segundos, lograste desequilibrar todo este mundo que hace años llevo construyendo. Que egoísta de tu parte, dejar que te ame tanto y aparecer como un fantasma en mi realidad, al que nunca voy a poder enterrar. Sos la encarnación de mi pasado destruyendo  mi presente, una y otra vez.
Que magia que tenes, para convertirme nuevamente en la nena de 16 años que se moría por probar tus besos, que tenía como único hogar tus brazos y que solo encontraba paz en tu voz. Es como si no hubiera pasado el tiempo, como si no hubiera pasado toda una vida en el medio.
Hoy, después de tres años, seguís teniendo el control de mi ritmo cardíaco.
Cuando te fuiste, de un día para el otro, tarde miles de libros, miles de cafés y miles de lágrimas en dejarte ir. Porque crecimos juntos para que después me dejaras estancada en un lapso de días y días interminables. ¿Lo sentiste cómo yo? Perderme digo. ¿Te dolió igual?
Ahora venís de la nada a abrazarme y desestabilizarme.
Te veo, tiemblo, lloro y mi sistema colapsa. Mi corazón está por explotar pero mi mente queda paralizada. Sigo parada inclusive sin sentir mis piernas. Y corro a vos sin pensar en las consecuencias ni en toda la historia que nos va a seguir separando aunque sea imposible que nuestros cuerpos estén más cercanos en este instante. Reacciono gracias a tu calor corporal que me recuerda absolutamente todo, porque casi se siente como mi hogar otra vez, pero no. Nada es lo mismo.
Esta vez no voy a elegirte. Porque me prefiero a mí. Porque te vas a ir otra vez, a crear mundos con tu sonrisa. Pero yo soy la que se queda acá, destruida. Esta vez no te lo permito.
Yo vuelvo a mí misma, quizás no sea tan perfecto como lo sos vos, pero al menos es estable. Voy a hacer que funcione.
Porque vos, mi eterno amor, no fuiste creado para una ciudad mediocre ni para que la burocracia te encierre en una oficina. Vos estás para dar luz a todo lo que olvido brillar y curar cada corazón roto (excepto el mío) que se esconda en el mundo.
Y yo, me quedo aca. Para luchar por mí y lo que amo. Para crecer, avanzar y cambiar todo lo que  me dañe (excepto a vos).
A la distancia, cada uno por su lado, va a seguir su camino.
Y hoy, que volviste, te dejo ir.

jueves, 10 de agosto de 2017

Miedo.

Es que me enseñaron a vivir con miedo, y aunque luche para convercerme de que eso no me condiciona, sí lo hace.
Estoy tan enamorada de vos, pero que miedo me das.
Tengo terror a que puedas usar todo lo que me conoces en mi contra.
Me horriza pensar en que puedas juzgarme por mi pasado después de ser vos mismo el que me curaste.
Tengo miedo de lo adicta que soy de vos, de cómo podes jugar conmigo, e inclusive hacerme sufrir si te apetece.
Miedo al poder que te otorgue, el poder en mi vida.
Me espanta la idea de que seas como todos, que seas uno más.
A perder nuestra confianza, a perder nuestra historia. A perder cada beso, cada abrazo y cada sonrisa por un desliz,  por una pequeña insuficiencia.
Tengo miedo a tener que vivir con tu traición ¿Cómo lo haría? Si sos mi única cura a todo.
Tengo miedo de perderte y que con vos se vaya la mejor versión de mí. De quedarme vacía nuevamente.
Pero lo que más pavor me causa, es verme obligada a vivir en una realidad donde ya no estes.
Cuando sos el único que calla cada uno de mis demonios, encerrándolos con tus labios y llevándote todo lo que me aprisiona.
Sos lo mejor que me paso y mi más grande temor.

domingo, 18 de junio de 2017

Nuestro veneno

Cada vez que estamos juntos, cuando nos estamos besando, cuando nos abrazamos, cuando siento tus manos por mi cuerpo o veo nuestros dedos entrelazados, tengo la necesida de escribirlo. ¿Hay algo mejor que estar con una persona que te inspire? Porque para mí no. Sos de otro mundo, uno parecido al mío, pero un poco más peligroso. Y me encantas. Me encantan tus manos y como se sienten sobre mi piel, me gustan hasta cada uno de tus movimientos. Me fascina tu boca, mirarte cuando hablas o cuando dormis. Me gusta el cosquilleo que siento en las manos cuando te acaricio la cara a causa de tu barba, me encanta tocarte, sentirte. Me parece lindo hasta tu humor ¿sabes? me haces sentir bien, me haces feliz; me siento cómoda teniendote al lado mío. Amo tu escencia, abrazarte y sentir el dulce perfume de las mil historias mezclado con el agrio olor a tabaco. Odio los cigarrilos, todo lo que representan; pero en vos todo parece menos trágico, menos destructivo. Me gustaría ser yo, por la que te enloqueces, la que necesitas, tu droga. me gustaría ser yo lo que recorra por tus venas, creeme que puedo llegar a ser así de tóxica. Me gustaría ser solo yo, todo el tiempo. Porque soy una egoísta, y quiero que sea solo mi veneno el que te consuma.

12 enero 2017

Creo

Cuando digo que no creo en Dios, la gente lo relaciona directamente con que soy atea. Justo yo. Soy una creyente con cada célula de mi cuerpo.
Creo infinitamente más de lo  que soy.
Mi Dios, mi fé, mi esperanza, mi salvación, mi todopoderoso, está repartido por todo el mundo en diferentes formas, colores y maneras.
Yo creo ciegamente en todo lo que amo.
Creo en esa canción que me eriza la piel.
Creo en mis perros y en su bienvenida cada vez que llego a casa.
Creo en mi hermano, mi alfa, mi guia, mi sosten desde el día en que naci, mi compañero de vida.
Creo en los libros que me hacen sentir con cada parte de mi persona.
Creo en la belleza y en la naturaleza; creo en las Cataratas que visite con mi papá en unas vacaciones y en los paisajes de Cordoba por los que recorrimos con mi familia.
Creo en el sentir, en el cerebro humano, en nosotros mismos; en la magia de la evolución, en lo eterno del universo, creo en las estrellas y que somos parte de ellas.
Creo con locura en la literatura,en el arte, en la expresión del alma.
Creo en la comunicación y en los abrazos.
Creo en la pasión, por un deporte, por un trabajo, por otra persona.
Creo en la electricidad que me causan los besos de mi novio.
Creo en los domingos de asado en familia y las risas de mis amigas a las nueve de la mañana.
Dios está en cada pedacito de mi felicidad y está en mi fuerza.
Creo en todo lo que me inspira.
Creo en todo lo que me genera ganas de escribir y en todo lo que me abruma hasta dejarme sin palabras.
Soy creyente de lo que amo.

jueves, 8 de junio de 2017

Hablando de amor

Y si de amor hablamos, vos sos mi eje en todo. Mi principio y mi fin, mi alfa y omega.
No sé si te acordas, cuando empezaste a amarme realmente (si hay algo indescifrable para mí en este mundo, es tu cabeza), yo sé cuando me lo dijiste. Como lo subestimaba en ese momento. Como me asustaba involucrarme tanto en alguien nuevamente. Solo lo deje pasar, te respondía con algo medio hueco; era amor, pero yo todavía no lo sabía.
Lo que sí recuerdo, es cuando asimile finalmente mis sentimientos, a esos que tanto le temía.
A fines de enero me contaste, que te ibas unas semanas de vacaciones. No sé por qué se me hace tan indisimulable la tristeza con todo lo que este relacionado a vos; me volves tan débil. Se me caían las lágrimas solas, no podía contenerme, estaba siendo tan exagerada como siempre. Ahí, en ese momento, cuando me puse a llorar por el simple hecho de que ibas a estar más lejos de lo normal todo ese tiempo; tendría que haberme dado cuenta de lo que sentía. Pero tardé un poco más.
Creo que hicieron falta dos días nada más, de saber que estabas tan lejos, para darme cuenta que no te quería a esa distancia de mí nunca más. Te quería al lado mío todo el tiempo posible. Te necesitaba más de lo que necesitaba cualquier cosa en el mundo, me era insoportable la sensación de extrañarte tanto.
Acepté lo mucho que te amaba, y lo vengo haciendo desde entonces. Porque no hay momento en el que sea más sincera que cuando te lo digo; a veces las palabras me parecen tan diminutas a lo inmenso que siento. Nada me alcanza cuando se trata de vos.
Cada día, cada segundo juntos, me doy cuenta que no hay nada que necesite más que eso.
Te amo con todo mi ser, hasta el cansancio, te amo en forma creciente y por todo el tiempo que me lo permitas.

miércoles, 7 de junio de 2017

El inconveniente de la verdad

Recordando, como siempre. Terminé pensando en vos, en el principio de todo. Cuando eramos nuevos en esto y sentíamos pánico de querer tanto a otra persona.
Me acuerdo de una de las tantas tardes en la plaza; hacia un poco de frío, ya no puedo recordar de qué, pero nos estábamos riendo, que lindo era cuando reíamos. En mitad de las carcajadas y los besos, se te escapó (porque yo sé que salió sin querer) un "te amo". fue la primera vez que escuche esas palabras salir de tu boca; creo que fue el más sincero de los miles.
Lo dejé pasar, como hago con todo. Porque sabía que te avergonzaba admitirlo; por mi parte, todavía me costaba creerlo. Pero en ese instante, sentí como se detenía el mundo por ese milisegundo en el que me declarabas tu amor rápidamente y sin planearlo ¡que linda es la espontaneidad!
La primera vez que yo lo dije, también fue un desliz; y también lo recuerdo perfectamente.
Estaba en mi terraza, vos en tu pieza, tan lejos pero nos unía un mundo, en el que solo estábamos los dos. Se iba a cumplir una hora y media desde que hablábamos por teléfono y yo sonreía como una idiota, que bien que me hacías en esos tiempos. "Te amo", dije en un suspiro y corté rápido para que no puedas contestar. Que miedo que teníamos, a aceptarnos y entregarnos completamente. Que miedo que sigo teniendo, al haberte dado demasiado. Me latía muy fuerte el corazón como si hubiera cometido un error, como si serte tan sincera fuera un crimen.
Pero vos no lo dejaste pasar, en un mensaje pusiste"me dijiste te amo". Temblé. Se dio cuenta, pensé.
Inventé una patética excusa, que hasta el día de hoy me hace reír; "Fue un reflejo, siempre habló con Flor por teléfono y antes de cortar le digo así, por eso me salió. De costumbre" Que explicación más ridícula, hace años que no le decía eso a mi mejor amiga, nos amamos hace tanto tiempo que ya ni es necesario mencionarlo. Pero que difícil que me era tolerar la realidad. Que te amaba, sin tantas vueltas.
Ya no me acuerdo como seguía la historia, ya no me acuerdo de casi nada. Fue todo una vida atrás.
Aunque sigo enojada por cosas que ya ni le encuentro el sentido, prefiero quedarme con todo lo bueno. Con estos momentos, de suma naturalidad. Donde todo era autentico, donde no había dolor.