lunes, 4 de marzo de 2019
lunes, 25 de febrero de 2019
me pregunto cual es mi problema con mi amor incondicional a las personas más llenas de tóxicos que se me cruzan, porque aunque no te vea, tengo tu sabor en la punta de los labios cada vez que lo prendo.
siempre es de noche y termino con los ojos llorosos, eso no hace más que avivarme tus recuerdos.
el problema es que yo no me puedo escapar fumando (como lo soles hacer vos), porque es cuando más aparece tu fantasma, de ese del que muy bien sé escapar durante el día.
mi mente es un huracán y no puedo huir ni en alcohol ni en flores. yo misma ya soy nociva para mi propia salud.
no me queda más que luchar con mis demonios siendo lo más racional posible, y que difíciles son esas batallas interminables.
me dejaron hasta sin miedos, pero se lo agradezco.
vos quédate con tu marihuana y que él se quede con sus vinos, yo voy a buscar mis soluciones por otra parte.
06.02.19
lunes, 11 de febrero de 2019
Reencuentro
Hoy te vi otra vez.
Después de tres años, de creer que ya maduramos, cambiamos y lo superamos. Volví a ver esos ojos llenos de veneno y sentir el aroma a sangre saliendo de tu boca.
Yo sé que no era tu cuerpo, pero puedo jurar que eras vos.
Fue como un déjá vu, a todos los domingos de mi infancia.
Hasta tuve como primer reflejo, cuando él abrió la puerta, de salir corriendo y esconderme a llorar en el baño como solía hacer.
Ahora desde la distancia puedo distinguir más tu dolor que es casi tangente, casi tan visible como esa botella de vino.
Por fin llego el día, en el que crecí, pero mucho más importante, vos pudiste superarte.
Aunque me duela esta marca que me dejaste, y esta herida que se abre cada vez que me miro a un espejo a las tres de la mañana.
A pesar de todo, mi corazón se alegra de que hoy, el que me abra la puerta seas vos, y no él.
Después de tres años, de creer que ya maduramos, cambiamos y lo superamos. Volví a ver esos ojos llenos de veneno y sentir el aroma a sangre saliendo de tu boca.
Yo sé que no era tu cuerpo, pero puedo jurar que eras vos.
Fue como un déjá vu, a todos los domingos de mi infancia.
Hasta tuve como primer reflejo, cuando él abrió la puerta, de salir corriendo y esconderme a llorar en el baño como solía hacer.
Ahora desde la distancia puedo distinguir más tu dolor que es casi tangente, casi tan visible como esa botella de vino.
Por fin llego el día, en el que crecí, pero mucho más importante, vos pudiste superarte.
Aunque me duela esta marca que me dejaste, y esta herida que se abre cada vez que me miro a un espejo a las tres de la mañana.
A pesar de todo, mi corazón se alegra de que hoy, el que me abra la puerta seas vos, y no él.
lunes, 21 de enero de 2019
sábado, 12 de enero de 2019
Cayendo
Hoy me siento bien. No estoy triste, no tuve un mal día, no me paso nada malo.
Sin embargo yo sé que estoy en un pozo, me siento en constante caída, y más que nada sé que esta vez, estoy sola.
Es que hay una infelicidad externa con la que lucho todos los días que ya conozco, entonces me repito que el cambio está en mi mi misma, y salgo; voy a la plaza, voy al gimnasio, voy al cine, me compro maquillaje, me compro ropa, leo poesía, salgo con mis amigas, escucho música nueva, tomo mucha agua, e intento ser mi mejor versión. A esa siempre sé como vencerla, como controlarla, como alejarla de mí.
Pero este peso en el pecho, esta infelicidad interna que crece adentro, que no veo, que desconozco, que no se va. Con esta ya no sé que hacer.
Y me es tan difícil aceptar que después de veinte años, sigo sin conocerme totalmente a mí misma. Sigo sin poder solucionarme. Como me molesta cuando no soy auto suficiente.
Estoy completa, estoy sana. Todas las veces que me hice (hicieron) pedazos ya se volvieron cicatrices, cada una de mis partes está en su debido lugar. Me siento más yo que nunca.
Pero estoy gastada, y sin brillo, sin colores, sin amor a nada. Y eso es muy raro de mí.
¿Cómo se cura el alma? No logro descifrarlo, no puedo salir de este lugar oscuro en el que me metí, no sé cómo avanzar. Y eso me desespera, sentir que estoy estancada y que pierdo tiempo me enloquece.
Y miro el cielo, y miro el río, pero hoy no me llenan como lo hacían.Yo sé que ellos no fueron los que cambiaron, entonces fui yo. ¿Qué está mal?
Para que nazca una estrella,
hay una cosa que tiene que pasar:
una nebulosa tiene que colapsar.
Entonces, colapsar.
Desmoronarse.
No es tu destrucción.
Es tu nacimiento.
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