viernes, 19 de abril de 2019

Recordándote

El tiempo pasa y te vas desvaneciendo rápido (pero no lo suficiente)
Todavía me cuesta entender la complejidad del corazón (del cerebro), al leer todas las palabras que te dedique y sentirme tan distante a esa persona que estaba enamorada de vos. Y yo que pensaba que si era amor entonces no podía desaparecer, escuche decir a Juan Solá, que no se termina sino que muta, quizás a una forma en la que el "amor romántico" no lo reconoce, entonces es como si pasara a ser otra cosa distinta. Pero todavía es, y lo sé porque aunque hayan pasado meses, todavía me revuelve el estomago ver una foto tuya.
Pero esto es lo que pasa.
Empieza mi día, miro mi celular, no hay mensajes de buen día hoy, no está tu mensaje en realidad. Así que me levanto, me preparo un té verde y escucho mi radio favorita a las nueve de la mañana. Miro el cielo, hoy va estar fresquito. Mejor me llevo una campera más abrigada. Salgo de casa tranquila, lista para llevarme el mundo por delante. Olvido como solías llamarme ¿amor? ¿bebé? ¿linda?, no sé. Me pongo los auriculares.
Estoy en la facultad, uno de mis lugares favoritos en el mundo. La gente tirada en el pasto leyendo, un chico tocando la guitarra abajo del sol, los perros paseando sin correas. Me compro café, saludo a mi compañera, me pongo el guardapolvo y entramos al laboratorio. Cada día me fascina más la ciencia, es como mi magia personal. Me olvido de las películas que te gustaban mirar y de tu canción favorita. Tomo notas sobre los enlaces hidrocarbonados.
Mi mentora y amiga, Lorenzo, me regalo libros nuevos. Los termino en una semana, leo en mi casa, en cafeterías, en la plaza, insisto en leer en el colectivo aunque sé que me hace doler la cabeza. Hago anotaciones, donde haya letras es donde pertenezco. Me compro lapiceras y cuadernillos nuevos. Me emociono leyendo a Belen Lopez Peiró y es un honor conocer el trabajo de Milan Kundera. Se me olvida el color de tus ojos y el corte de pelo que tenías la última vez que te vi. Paso a la siguiente página.
Voy a conciertos, lloro escuchando a Ed Sheeran en vivo y le juro amor eterno a Matty Healy. Grito escuchando las guitarras de Arctic Monkeys, el mejor show de mi vida. Las canciones suenan a la par con mi ritmo cardíaco, me duelen los pies de tanto saltar pero mi alma ya esta despegada de mi cuerpo desde que las luces del escenario se prendieron. Que me falte todo, menos la música, pienso. Y me olvido del sonido de tu voz, no me acuerdo de los gestos que hacías para explicar algo. Grito otra vez, se viene Arabella.
Vamos al cine con mi hermano, como los viejos tiempos. Yo invito la película y él paga la comida después. Hablamos de política, de música, de feminismo, y de la última temporada de Game of Thrones. La persona que más amo en el mundo y el único hombre que nunca (todavía) me rompió el corazón. Me cuenta sobre el podcast de cine que descubrió hace poco, lo escucho completo por el resto de la semana. Me encanta. Y me olvido como se llamaba tu hermana y que te gustaba hacer por las tardes. Empiezo una serie nueva.
Llego a casa, me reciben mis perros. Me explota el corazón de amor. Mi mamá hizo milanesas, hoy juega River así que vino mi papá a visitarnos. Nos reímos los cuatro, los seis.
Me acuesto en mi cama y quiero extrañarte pero no me acuerdo como se sentía tu tacto. No me acuerdo que hacíamos los domingos a la noche, ni de que hablábamos antes de irnos a dormir.
Y yo que pensaba que nunca iba a poder soltarte, pero aunque no lo quiera, mi memoria ya esta llena de nuevos recuerdos que ahora son más importantes, los poemas de Elvira Sastre o la risa de mi mejor amiga.
Me levanto al día siguiente, me preparo un té verde.
Ni siquiera miro el celular antes de salir de casa.







lunes, 8 de abril de 2019

La nena de ojos celestes

Hace unos meses me fui de vacaciones. Volví a Corrientes que es mi lugar seguro donde estoy rodeada de mi familia (que ellas son mi casa).
Me encontré con una sobrinita lejana que no conocía, estuve con ella cinco minutos nada más mientras viajábamos.
"¿Cómo te llamas?" me preguntó
Brenda, le dije. ¿Y vos?
"Yo Melody ¿a vos qué es lo que más te gusta?"
¿Cómo lo que más me gusta?¿De qué?
"De todo ¿qué es lo que más te gusta en la vida?" me dijo, y ya no supe que responderle.
Me quede en blanco mientras ella me miraba atentamente.
Tiene seis años.
Y me dejo sin palabras.
Desde ese momento sigo intentando descubrir que es lo que más me gusta en la vida, porque aunque sea una pregunta tan general, nunca me puse a pensar al respecto.
Así que este texto es para vos, Melody, para tus bucles rubios y tus ojos celestes que me iluminaron hasta el alma.
Me gusta mucho ir a conciertos, probablemente sean mis experiencias favoritas en el mundo, porque me apasiona la música de una manera que todavía no puedo explicar. No sé cantar, no sé bailar ni tocar ningún instrumento, pero los sonidos me llevan a otra parte, me curan un poquito cada día.
Me gusta la lluvia, me fascina, me trasmite paz. Es algo tan natural pero todavía me sigo sorprendiendo cada vez que la siento, que la escucho. Me quedo mirando maravillada siempre. Me parece una expresión hermosa de la naturaleza que no me deja de asombrar.
Me gusta muchísimo escribir sobre absolutamente cualquier cosa. Me gusta hacer tangible todo lo abstracto que está dentro de mi cabeza. Escribo en la computadora, en mi celular, en cuadernos, a veces hasta en los libros. Escribo sobre lo escrito y después analizo todo eso otra vez en una hoja. Estoy enamorada de las letras aunque sé que somos esclavos de las palabras. Pero sigo intentando encontrar mi libertad acá, porque nunca más los voy a dejar callarme.
Me gusta hacer reír a la gente y me gustan las personas como vos, que me inspiran y me hacen repensarme, abrir la mente, redescubrirme.
Gracias, espero que sigas disfrutando bailar al compás de los tambores de los carnavales e impresionando a la gente con esa sonrisa y tus preguntas inesperadas.
Ojala siempre estés rodeada de cosas que te gusten y descubras alguna nueva cada día.
Nos vemos a la vuelta.


lunes, 25 de febrero de 2019

me pregunto cual es mi problema con mi amor incondicional a las personas más llenas de tóxicos que se me cruzan, porque aunque no te vea, tengo tu sabor en la punta de los labios cada vez que lo prendo.
siempre es de noche y termino con los ojos llorosos, eso no hace más que avivarme tus recuerdos.
el problema es que yo no me puedo escapar fumando (como lo soles hacer vos), porque es cuando más aparece tu fantasma, de ese del que muy bien sé escapar durante el día.
mi mente es un huracán y no puedo huir ni en alcohol ni en flores. yo misma ya soy nociva para mi propia salud.
no me queda más que luchar con mis demonios siendo lo más racional posible, y que difíciles son esas batallas interminables.
me dejaron hasta sin miedos, pero se lo agradezco.
vos quédate con tu marihuana y que él se quede con sus vinos, yo voy a buscar mis soluciones por otra parte.
06.02.19



Siento que estoy tratando de escribir sobre tus ojos azules hace años, pero me sigue deteniendo la idea de que ninguna palabra inventada va a poder jamas expresar verdaderamente lo que refleja tu mirada.

trece/dos/diecinueve.

lunes, 11 de febrero de 2019

Reencuentro

Hoy te vi otra vez.
Después de tres años, de creer que ya maduramos, cambiamos y lo superamos. Volví a ver esos ojos llenos de veneno y sentir el aroma a sangre saliendo de tu boca.
Yo sé que no era tu cuerpo, pero puedo jurar que eras vos.
Fue como un déjá vu, a todos los domingos de mi infancia.
Hasta tuve como primer reflejo, cuando él abrió la puerta, de salir corriendo y esconderme a llorar en el baño como solía hacer.
Ahora desde la distancia puedo distinguir más tu dolor que es casi tangente, casi tan visible como esa botella de vino.
Por fin llego el día, en el que crecí, pero mucho más importante, vos pudiste superarte.
Aunque me duela esta marca que me dejaste, y esta herida que se abre cada vez que me miro a un espejo a las tres de la mañana.
A pesar de todo, mi corazón se alegra de que hoy, el que me abra la puerta seas vos, y no él.

lunes, 21 de enero de 2019

Decís que cambie,
que ahora soy fría.
Que no soy la misma.
No, no lo soy.


Ahora soy polvo,
pero polvo de estrella.


Hubo un tiempo que brille,
Y otro que solo estuve ardiendo.
No lograste distinguirlo.
Me queme.
Me consumiste.


Pero soy un ave fénix
Espero no encontrarte en mi próxima vida.