domingo, 30 de junio de 2019

hay algo roto dentro de mí.
¿podes venir a curarme un ratito?
sé que estas muy ocupado
y ningún doctor me recetó tu abrazo,
pero acá acostada
en tanto frío y soledad
siento que sos el único capaz de
sanarme
un poquito.
no puedo ni siquiera dormir
o pensar.
sos vos
todo el tiempo
y como duele
la manera que tenes de estar
pero nunca presente.

como me doles esta noche.

lunes, 17 de junio de 2019

Tercer día

Es el tercer día consecutivo que llueve. Está todo mojado y gris. No paran de caer gotas.
¿Quién puso al cielo tan triste? ¿Qué le hicieron que no puede dejar de llorar?
De todas formas, a este clima le pertenezco. Es como si fueran los únicos momentos en los que estoy en sintonía con el mundo.
"Lo malo no es tener una ilusión, lo malo es ilusionarse" acabo de leer en este libro.
Todavía me duele insaciablemente el pecho con cada movimiento ¿por qué será?
Afuera hay mucho viento y pocos grados, pero yo, acá adentro, jamás me sentí más refugiada.
Tengo las mantas sobre mis piernas y el amor por vos sobre todo mi cuerpo. Estas durmiendo tan alejado de esta realidad y de mis palabras; pero tus brazos siguen acá, aferrados a mi cintura. Me gustaría saltar dentro de tus pestañas y zambullirme en tu cabeza. Comenzar una nueva vida en ese brillito blanco que se ven en tus pupilas cada vez que despertas.
Levante la mirada del libro, te vi y pensé "Es que yo también quiero hacer literatura con esta obra de arte" Así es como termine escribiendo esto.
Te escribo para que perdures. Porque como esta lluvia, los momentos y los sentimientos, terminan o cambian, evolucionan, mutan.
Va a haber un tiempo en que reconozcamos esto como pasado y lo recordemos con nostalgia por todo lo que ya no es lo mismo.
Todo, excepto estas palabras de las que me adueñe hoy. Ellas están acá, seguirán siendo las mismas sin importar que ojos las lean o que clima haya detrás de la ventana.
Estoy lista para que la vida me sorprenda e inclusive que nos robe los versos que nos quedan (pero jamás los besos).
No me importa nada, mientras tus manos sigan sosteniendo mi cintura.

domingo, 9 de junio de 2019

cómo puede morir nuestro amor
si está escrito
en estas páginas
- rupi kaur 





Estuve enredándome entre tus palabras todo el día, me siento un poco perdida. Necesito que vengas y me des un beso con esa lengua filosa que te representa, veni y dale una forma a todo el lenguaje que tengo dentro de mi boca.
Acompañame a construir con palabras.
Vamos a crear arte, a rimar con cosas que jamas existieron, a llamarnos con distintos nombres y olvidar todo lo que nos enseñaron.
Quiero que nos vean y digan que somos poesía respirando.
Quiero sostener tu mano y todos los planetas que te habitan. Te doy mi cuerpo, te doy mis coordenadas, te invito a conocer todas mis galaxias.
Es que son las dos de la mañana, y te me escapas por los  dedos, por los ojos, por los pulmones.
No te quiero encerrar acá porque sé que naciste para decir y demostrar.
Solo necesito un abrazo, uno que ponga todo en su lugar, uno que me acomode, uno que me abrigue en este triste invierno.
Te comparto con un beso todas las letras que me quedaron, quizás vos puedas encontrarles algún sentido que yo ya no puedo saborear.
Es que ni siquiera me duele, mi amor, porque esto que sentimos va más allá de lo conocido, rompe con lo trivial y atraviesa con todo lo impuesto. Qué importa lo que digan. Si cuando nos miramos podemos descubrir todos los secretos que nos guardaba el universo.
Cuanto estaría necesitando que me acomodes un poco el alma así como solo vos sabes hacer; el resto después veo como lo soluciono, pero a veces parece que solo metida entre tus brazos puedo encontrar la inspiración.
Otra vez me siento acá e intento convertirte en un texto, pero se me deforma, se me transforma, te me perdes entre los versos y no puedo alcanzarte. Termino empezando con el final y después no sé cómo terminar.
Después me acuerdo, que todo tiene sus propias razones. Porque al fin y al cabo, sos el único que me puede hacer acabar.
Se me mezclan los conceptos, confundo tu cuerpo con países, tus ojos me recuerdan a una canción que escuche cuando era chica y tus labios tienen mismo sabor que mi vodka favorito.
Escribirte me quema las manos, me vuelve olvidadiza, me hace mezclarme los cinco sentidos y empiezo a escucharte por los ojos, a verte con la manos, a sentirte solo con el sonido de tu voz.
Como se me complica cuando te tengo en frente, pero ya no me importa. Veni con esa lengua que parece una navaja, porque hoy desperté hecha de agua así que no me duele sentirte.

x

un poema para desvertirte


te miro y me encuentro
con el fuego en tus ojos,
ya sé que se está viniendo,
es el fin de nosotros.

te recorro el cuello
las venas
las clavículas
te llevo hasta el cielo
te saboreo cada partícula.

camino por tu sien
aprendí a moverme con la lengua
me meto en tu piel
me devoro tus certezas.

veo la batalla en tu sangre
tus manos comienzan a transitarme
hay una revolución dentro de mí
ya me falta el aire.

necesito conocer
todos los lugares que te habitan
ahorcame con tus ramas
atravesame
y haceme infinita.

me olvido hasta mi nombre
solo me acuerdo de tu boca
mientras te repito al oído
"como yo nunca te lo hará otra"

martes, 28 de mayo de 2019

veintiocho de mayo, al congreso otra vez

Abro los ojos por quinta vez dando vueltas en la cama, no logro conciliar el sueño.
Entonces me levanto, pero me duele todo, me pesa.
Mis brazos se convirtieron en plomo, llevo una armadura encima. Me cuesta caminar, pero sigo.
Comprendo lo que pasa. Así nos levantamos miles de mujeres hoy.
Porque otra vez, vamos al Congreso a conquistar nuestros derechos.
Y no solo llevamos nuestro cuerpo, como arma para defendernos sino que también hoy, es el mismísimo campo de guerra.
Y como duele, porque sentimos sobre nuestras espaldas el peso de todas las mujeres que hoy ya no tienen voz, las que no pudieron elegir.
Y que fácil es hacer que nos vean, pero que difícil es conseguir que nos escuchen.
Mis venas y mi sangre, se sienten en tensión todo el tiempo.
Claro, ya recuerdo como era, cuando nos dábamos cuenta que la decisiones las tomaban, todos esos, a los que nunca les faltó un plato de comida para sus hijos, a los que nunca los abandono un padre, a los que nunca van a gestar.
Me pregunto qué hacen el resto del año, mientras nosotras seguimos sangrando en la cama de un tío, en la casa de un padre, en los golpes de un novio, en una camilla de un lugar inseguro.
Que miedo me da la palabra clandestinidad, hace que arda mi piel, que me queme la boca.
Es como si hubiera terminado hace años, pero los dictadores siguen acá, decidiendo sobre nuestro cuerpo, pensándonos como una incubadora y no como personas.
Y lloro mientras desayuno, recomponiendo las fuerzas y la voz.
Porque hoy nos vemos la cara otra vez.
Porque no nos fuimos a ninguna parte, siempre estuvimos acá.
Creciendo desde los árboles, reuniéndonos debajo de tu nariz, luchando todos los días antes de entrar a trabajar.
Empiezan las vigilias con cuatro grados de temperatura, empiezan los choques con la policía, empiezan a pelearnos los medios, las iglesias, los machos.
Hoy empieza de nuevo,
y nosotras
ya nos levantamos con armadura.


martes, 21 de mayo de 2019

Otras maneras de usar la boca - Rupi Kaur

La dicha

Como un náufrago,
uno siempre está solo
en el mundo
interminable
sin memoria
sin nada más.
Es la dicha
absorta.
El testigo
sucediendo sin prisa
mientras dura.

¿Qué estás haciendo vos?
La dicha.
Alcanza con que estés
sin trabas
irrenunciable
en el mundo.

Yo no te pido nada
gastado y destrozado porque
uno siempre está solo.
Es la dicha
colmada
eterna
testigo juez y dios
de su propio destino.

Es la dicha
con fervor
repitiendo mi nombre siete veces
con que sepas que estoy
sin límites
todas las materias desgarrantes
abrazando mi espalda
desaparecen.

Pasa el tiempo
miope el ojo
y el pelo encanecido
a veces
se siente que
está más solo.
Y es grave
y es una
la de los dos.

Pero sueño
con que seas
me seas
infinita.
Yo no te acepto nada
si no es total
¿Para qué todo?


Versos reordenados de Idea Villariño. Poemas: El testigo. Uno siempre está solo. La dicha. Sueño.