viernes, 20 de marzo de 2020

Marzo en Argentina

Por primera vez en nuestra historia, estamos bajo aislamiento total y obligatorio a razón de una pandemia mundial. Mucha gente dice que es exagerado, otros tantos se sienten como en vacaciones.
Una vez, escuche en un podcast a un chico que contaba lo que vivió en la tragedia de Cromañon (que poco tiene que ver con esto), pero para resumir, él cuenta que fue a ese show con su hermano y su mejor amigo, en medio del incendio estos últimos dos quedaron inconscientes por todo el humo que habían inhalado; cuando los llevaron a los tres a un hospital colapsado, la enfermera le indicó que había solo un respirador disponible, se fue apurada a atender a otros pacientes y le dijo a él que le ponga 3 minutos de respirador a cada uno, que se los vaya pasando. Este chico, tenía en sus manos la vida de sus dos seres queridos, si se lo dejaba a uno solo algunos segundos de más, el de al lado podía morir, si no lo iba moviendo para cada uno a tiempo, cualquiera de los dos podría haber dejado de respirar. Su mejor amigo, su hermano, ningún profesional alrededor, solo él y sus manos temblando.
Ese es el sistema de salud que tenemos en casos extremos.
Eso es lo que pasa, no hay infraestructura suficiente para todos los argentinos si el contagio fuera tan masivo. Por eso estamos encerrados hoy.
Esto significa una medida de prevención, porque nuestra país no puede abordar una situación límite, no estamos en condiciones de poder afrontarlo.
A partir de las decisiones que se tomen ahora, aunque suene inverosímil, puede depender la vida de mucha gente.
Hace solo tres semanas atrás en Argentina recién nos enterabamos del virus que se expandía en Europa, hoy tenemos más de ciento veinte casos confirmados en el país.
Es importante. Nuestra salud pública es un privilegio, pero no se puede abusar a ella.
No tenemos los recursos suficientes.
Hoy nos quedamos en casa, y después vamos a poder contar cómo gracias a un Estado presente y responsable, pudimos superar una de las épocas más caóticas para el mundo.



viernes, 6 de marzo de 2020

Taragüí

Entre a ver un árticulo de una chica que contaba cómo llegó hace una semana a Irlanda y ya había podido conseguir trabajo. Me emocionó la idea. Ella escribió como se fueron dando las cosas y los consejos que daba para animarse a viajar. Todos dicen más o menos lo mismo, hay que jugársela, agarrá tus cosas, subite un avión y cómete al mundo. Dicen que te abre la cabeza.
El texto contaba desde el principio de todo, que su papá estaba haciendo los trámites para tener ciudadanía italiana; que ella hace más de cinco años planeaba con irse del país, que los sueños se cumplen si uno se esfuerza lo suficiente.
Para ser sincera, me aburrió.
Esas realidades me parecen tan alejadas a la mía que a veces la siento como una ficción medio repetitiva. Si yo tuviera que llevarme todo lo que tengo, solo viajaría con mi dos perros y una deuda a mi nombre que arrastro hace un año.
La verdad es que me es más interesante leer cuestiones que me atraviesan.
Estoy hace cuatro horas leyendo Nuestra parte de la noche de Mariana Enriquez, es una obseción hermosa que creció a dentro de mí. Como la historia transcurre mayormente en Misiones/Corrientes, me cuesta diferenciar su ficción con el mundo verdadero que conozco.
Me habla de la tierra roja, del calor húmedo que te entra por los poros, de las flores de jacaranda y de la veneración a la Virgencita de Itatí. Me sumerjo tan profundamente que pierdo noción de lo que me rodea, me ahogo en lágrimas, siento como si ese mismo sol que describe estuviera quemándome la piel en ese momento, resucita a mis recuerdos. Me interpela e inspira como solo la literatura sabe hacerlo.
Esa es la realidad en la que yo vivo. Mis ancestros no vinieron de Europa. Nuestra sangre es la de los nativos a los que esos extranjeros vinieron a robarles las tierras. Mis abuelos, como algunas de mis tías, nacieron en el medio del campo, donde no llegaba la electricidad y el agua la bombeaban de los pozos que ellos mismos cavaron.
Nuestra infancia es sentarnos a tomar mate cocido, tirarle el pan adentro para que se moje y escuchar a nuestro abuelo contando historias inverosímiles pero que nadie se atreve a contradecir en voz alta.
Una vez fuí a las Cataratas del Iguazú*, porque esos son mis viajes y ese lugar es el verdadero sueño hecho realidad. Se lo conté a él, y él me contó a mí. "Guazú significa grande en guaraní*, mija. Yo fuí allá, cuando todavía no había caminos, no habían construido nada. Yo descubrí las Cataratas a los machetazos." Yo creo que en todas sus historias hay un poco de verdad y un poco de mentira, exagera para entretenernos (eso lo heredó mi mamá). Nosotros nos reímos. Pero sospecho que algo de cierto debe tener.
Yo vivo en Buenos Aires pero Corrientes me corre por las venas.
Todo me lleva allá porque el lugar son las personas, y nuestro hogar está donde no llega el miedo.
Hay una razón por la que tenemos la piel de los pies más gruesa y es para que no nos duela tanto cuando se nos incan las ortigas. Es por tanto caminar descalzo por la tierra roja que parece lava después de estar todo el día encandilada por el sol. La de nuestras yemas de los dedos también parecen más duras, es por tanto remover la tierra con nuestras manos, es por las tortas de barro, es por agarrar la pava hirviendo o el picole congelado.
Me es más fácil empatizar con esto. Con las tortas fritas con dulce de leche y el ruido de los tambores en los carnavales.
Mi familia no tiene ciudadanías porque somos del campo.
Yo vengo de ahí, de los tariferos en los yerbatales, las guainas que jugaban con muñecas hechas de marlo de choclo, los gauchos con bombachas y las abuelas cocinando porotos en ollas gigantes.


*Antigua ortografía de Iguazú 'gran cantidad de agua', y guazú 'grande'
* El término "guaraní" quiere decir guerra. Es el apodo que le otorgaron los españoles por el "guaraní", grito de guerra de su pueblo. Los "guaraníes" no existen, son carios y se denominan ñandeva (nosotros) o ava (humanos)


lunes, 27 de enero de 2020

Amor

Me despierta un rayo de sol pegándome justo en la cara. Anoche, entre risas, tu boca y las flores; me olvide de cerrar las cortinas.
Descubro tu cuerpo pegado al mio, durmiendo en sintonía con mi paz.
Veo tu cabello rubio desparramado hacia todos lados y acaricio tu mejilla suavemente como si estuvieras hecho de porcelana, con miedo a romperte, a quebrantar algo de tu perfección.
Respiras tranquilamente ajeno al caos de este mundo.
Yo pienso, que me quedaría a vivir en el lugarcito que tenes entre el cuello y los hombros.
Que suerte la mía, poder despertarme iluminada de vos.

martes, 17 de diciembre de 2019

2019


Me arden las manos pidiéndome que escriba algo.
Me quema el pecho, gritándome, que las palabras tengan tu esencia.
Yo me rio, porque mi cabeza es rídicula.
En el fondo, sé que no quiero agarrar la lapicera porque sé que tarde o temprano termina trazando tu nombre.
Me molesta, claro que me molesta mucho. Porque yo soy más que eso.
Mi arte, te pasa por encima.
Mis ideales, mis principios, mi lealtad, te dejan sin posibilidades.
Mi corazón, por su parte, solo me pide que deje de ser tan testaruda, que quiere sentir algo, lo que sea, para silenciar al dolor aunque sea un ratito.
Pero yo insisto con la idea de que la paz, al igual que la guerra, está también dentro de este cuerpo; solo tengo que encontrarla.
De las pocas cosas que me dejó este año, lo que más valoro, es la sinceridad conmigo misma. Real a lo que defiendo, ante todo y ante todos.
Entendí lo mucho que duele crecer. Duelen las raíces, las flores brotando, duelen las decisiones, duele la incertidumbre. Pero al final, logramos ver todo con una perspectiva distinta.
Muchas cosas ganan nitidez al mirarlas desde la distancia.
Seguir hacia arriba, sin perder de vista el sol pero con los pies firmes en la tierra.
Con el fin de este año, te vas. Te saco de mis textos, de mi casa, te saco de mi piel.
Solo necesito agua y luz. El resto después vemos.


Tristeza

Me despierto con la noticia que otra mujer fue asesinada hoy, por su ex novio, que tenia una perimetral.Inspiro.Difunden fotos por todas partes; otra nena que salió del colegio y no llegó a su casa. Otra chica desaparecida. Y me hace pensar ¿Dónde estás Johana Ramallo? Tu mamá te sigue buscando. El Estado es cómplice, le siguen permitiendo a los proxenetas sacarnos a las pibas.Nunca respirar me costo tanto.Las noticias dicen que una nena de once años que fue violada por su abuelo fue obligada a parir. Horas después informan que murieron los dos, ella y su bebé.Otro día en que el aborto es ilegal en Argentina.Suelto el aire y sigo, hay que seguir

martes, 26 de noviembre de 2019

Felicidad

Después de meses de levantarse a las seis de la mañana para buscar trabajo, de correr de acá para allá, de que nunca sea suficiente, de que nunca alcance. Micaela escuchó las palabras mágicas "Estas contratada"
Salió de la oficina de su futuro jefe sintiéndose completa.
Ya se imaginaba pagandole el gas a sus viejos para que por fin pudieran bañarse con agua caliente, o comprándole el danonino a Benja que siempre se lo pedía en voz baja cuando pasaban por el chino.
Por primera vez en su vida, iba a poder dormir tranquila.