miércoles, 1 de diciembre de 2021

Termino de leer Poeta chileno, llorando. Y eso mientras el autor admite que es un final feliz <<Porque esto termina aquí, porque esto termina bien, como terminarían tantos libros que amamos si les arrancáramos las páginas finales>> Yo pienso hace cuanto que un libro no me hacía llorar, vuelvo a leer la última página porque ya lo extraño y eso que lo acabo de terminar, sigue palpitando sobre mis manos.
Eso tienen las novelas largas, que de la nada te construyen un mundo al que te sumergís sin darte cuenta, una vida que estas observando pero también viviendo en ese momento, pasando las hojas como se pasan los días; y cuando llegas a al final te sentís vacía al mismo tiempo que mucho más llena de lo que estabas cuando lo empezaste.
Y la vida me parece demasiado corta para todos los libros que quiero leer, para todas las vidas que quiero vivir, para todas las personas que quiero ser.

No quiero escribir, quiero seguir leyendo.


miércoles, 10 de noviembre de 2021

 Ahora me quedan solo definiciones que hablan de mi pasado.

Soy una ex escritora. Una ex estudiante. Una ex amante. Una ex amiga.

¿Pero quién soy ahora? Una transición, un momento que está y no a la vez, que pasa pero nadie lo nota. Soy movimiento imperceptible, un ente que no se puede ver, no se puede tocar. 

Escapo de mi finitud solo escribiendo estas palabras, pero casi no tienen significado, no dicen nada, porque no son leídas. Porque están acá, pero como yo, nadie las mira.

El mundo se expandió de repente, los limites se disipan pero me volví más chiquita, más vulnerable. No tengo miedo porque ya no tengo nada, perdí mi arte, perdí mi amor, perdí todo lo que tenía para poder conseguir el futuro que deseo. En eso estoy, en el resto de lo que era y los vestigios de quién quiero ser, de quién voy a ser.

Se termina el año, voy a dejar que enero me muestre el camino. 


martes, 14 de septiembre de 2021

El túnel

 Maldito insomnio que me atraviesa las pupilas, que me hace temblar, que llena mi cama de terror para que no entre nadie, ni siquiera yo.

Intente con la meditación, viaje hacia el túnel de mi pasado, ese que tanto me advirtieron que no me podía hacer daño. Pero bastante me tuve que sacudir para esquivar el tan conocido frío de las cataratas recorrer mis mejillas.

¿Hacía dónde quiero ir? Llegue al final pero ahí no estaba mi destino ¿ahora qué?

Si hablo del presente ¿por qué los recuerdos lo monopolizan todo?

No existe tal dolor, como no existe tal amor, como hoy no hay encuentro, como no aparece el destinatario.

Tanto tiempo escribiendo a esta soledad, solo para que me utilice como leña para alimentar ese fuego, esa hoguera que ilumina cada una de mis cicatrices, uno a uno hace danzar a mis errores.

Eso también soy, solo que todavía no se invento la palabra adecuada (o yo no sé dónde más buscarla).

Tan lejos se encuentra mi cuerpo, pero al fin pude librarme de él. Quizás al salir el sol vuelva a apoderarse, pero esta noche de insomnio soy mía. Se llevo todos mis pensamientos, para mi suerte descubro que en el fondo no quedaba un vacío sino que una lenta melodía de piano ¿quién lo hubiera dicho?


Hoy un poco que escribo porque vos me lo pediste ¡que despiadada mi soledad!

miércoles, 14 de julio de 2021

Me gustaría convertirlo en poesía, a primera vista me parece una clara manifestación de los diferentes estados de mi metamorfosis en la materia, en la caligrafía, en el aprendizaje, en la vida.

Mi cuaderno de Física. Creo que este es el más antiguo que tengo, de la segunda vez que la recursé, en 2018 quizás.
Es Great Value, la marca de la empresa en la que dos años más tarde iba a trabajar; además tiene unos recortes en un costado de las veces que lo utilice para hacerlo filtro, esos seguro que fueron este año, antes yo no me armaba mis propios porros.
Los últimos seis años de mi vida estuve lidiando, de una u otra forma con esta materia, todavía no termina, en un par de días tengo que dar el final.
Siempre me supera, hay días que me siento en la cima del mundo pero Newton sabe bajarme de una manzanazo. La amo porque hace al mundo funcionar, la detesto porque me es imposible entenderla, que me salga naturalmente, visualizarla.
Y quiero hacer poesía pero ¿quién me dijo a mí que yo tenía el potencial para escribir? No tengo ese tiempo.



Me estoy tomando un té negro, escucho la lluvia bailando en mi ventana, la noche es suya. Hidrodinámica es lo que más me cuesta ¿por qué no podemos solo dejarla ser?
Pienso que yo también le doy vuelta a todo, buscando respuestas que me ayuden a dormir tranquila.
Mañana tengo que despertarme temprano, para seguir estudiando.
Avanza demasiado rápido, me envuelve en un sentimiento de incapacidad; para que no sea tan dolorosa la caída, constantemente espero lo peor.
Esta vez no voy a dejar que me supere.
Busco encontrar en alguna ecuación tu nombre, descifrar de donde provenía aquel brillo en tus ojos, cuando la mirabas a ella.
Dónde quedo yo después de ser dividida en millones de cifras.
Estos ojos rojos son producto del fuego, de las lagrimas o de las secas. ¿De qué estábamos hablando?

Me pierdo.
Vuelvo a mis letras, mi lluvia como danza no como realidad inamovible.
Tu cuerpo como alma llena de luz, que me ilumina esta noche y mantiene caliente mi taza de té.
El calor de mi hogar que no se inmuta por el fin del mundo de allá afuera.
¿Afuera, dónde? Solo existen estas palabras, no hay nada más.
No podemos probar nuestra existencia, no hay tal realidad; todo es observado a través del prisma de nuestros sentidos, a esos en los que ya no confío porque me hicieron creer que me amabas, por lo que gaste mi último hilo de voz para gritarte "dame una sola razón" mientras caminaba por el borde del abismo.


El cuaderno dice "¿dónde estoy?¿por qué  acá y no con vos?" Más abajo se me explica porque es un cuerpo negro, en mi mente me repito "nada se refleja, todo lo absorbe" 

martes, 4 de mayo de 2021

04, mayo 2021.

 Vuelvo, después de un mes. Me divierte demasiado leer el diario de George RR Martin, que hace diez años es literalmente acosado todos los días para que escriba un nuevo capítulo; lo que hace que obviamente no cambien para nada sus avances con el libro.

Consumo mucho todo el discurso de que para mejorar hay que estar escribiendo constantemente, mínimo tres veces a la semana, escribirlo todo, hacerlo real, materializar esas ideas. Hacer, hacer, hacer. Y muchas veces siento que nunca voy a llegar ahí, a que me salga naturalmente o a obligarme tampoco, odio la idea de forzarme a escribir y me da miedo querer abusar de las palabras hasta llegar a aborrecerlas: "no voy a hacer algo si no tengo las fuerzas suficientes porque no va a salir bien" es mi excusa día a día y así es como paso horas acostada en mi cama pensando en la cantidad de tareas que me quedan por cumplir.

Otra vez me despidieron, llego el momento al que tanto le temía pero también para que el que me venía preparando. Fue una situación curiosa, mi supervisor me dice "Ya sabrás que hoy es tu último día, es una lástima, me caes muy bien, sos buena y hermosa. No te puedo decir más por protocolo" Un premio a este señor que me pone triste e incomoda en el mismo momento. Yo le agarro la mano, le agradezco por la oportunidad, realmente, se sintió como un segundo hogar durante todo el tiempo que estuve. Él me dice "Igual no desaparezcas, seguimos en contacto ¿me vas a mandar un mensaje, no?". En mi cabeza me rio de lo ridículo que suena, ¿disculpa? ¿me estas echando pero después pretendes "que sigamos hablando"? Hasta me da ternura este hombre que tiene dos años más que mi padre; no hay nada acá. Durante su discurso se le escapa un "Te quiero", me causa gracia, estoy segura que no lo dice en serio pero él tampoco es bueno manejando estas situaciones y yo mirándolo, lo entiendo. No puede verlo pero hay una sonrisa debajo de mi barbijo. Me voy, aprendí mucho, probablemente no en lo laboral pero si en lo social. Casi que me infiltre en su mundo adulto, casi que no se dieron cuenta que solo soy una nena queriendo un poco de plata para comprarme libritos y lapiceras lindas. "Después voy a mandar un mensaje de despedida, en general, agradeciéndole a todos" Le respondí. Quiero abrazar a mis compañeras porque sé que no las voy a ver más, pero hay una pandemia. No me queda más que irme. "Es mi último día, panita" le aviso a Ibraí "No me digas eso, te vamos a extrañar" me saluda agarrándome la mano porque hay que mantener el distanciamiento social. Cuanta gente maravillosa. Atravieso las puertas con un nudo en el estomago y un calor en todo el cuerpo. No es triste, solo es nostalgia porque yo también los voy a extrañar. Un poco me salvo esta gente y este trabajo, porque llego mágicamente hasta el agujero en donde me encontraba durante la cuarentena. Ahora salgo un poco mejor, un poco más sana.

Bioy Caseres escribió <<Al poner a calentar el agua para el mate, meditó que una vida, por breve que sea, alcanza para dos o tres hombres; con relación al maté él fue un hombre que lo requería siempre amargo, después uno que no lo tomaba porque le caía mal y ahora se había convertido en un fiel devoto de los mates dulces.>> Yo fui la niña que no tomaba mate porque no lo entendía, soy la joven que lo toma dulce tres veces al día y también seré la mujer que vaya tomarlo amargo en el futuro. Cortazar dijo << Mirá, un maté es como un punto y aparte. Uno lo toma y después puede empezar un nuevo párrafo.>>

jueves, 8 de abril de 2021

 

“La palabra lobo no muerde.
El que muerde es el lobo.
La palabra no muerde. 
El que muerde es el poeta”.
Mario Trejo